TRANSFIGURACI√ďN DEL SE√ĎOR (B)

06/08/2021

Lectura de la profecía de Daniel (Dn 7,9-10.13-14)

Durante la visión, vi que colocaban unos tronos, y un anciano se sentó; su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros. Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.

Salmo responsorial: 96

El Se√Īor reina, alt√≠simo sobre la tierra El Se√Īor reina, la tierra goza, se alegran las islas innumerables. Tiniebla y nube lo rodean, justicia y derecho sostienen su trono. R. Los montes se derriten como cera ante el due√Īo de toda la tierra; los cielos pregonan su justicia, y todos los pueblos contemplan su gloria. R. Porque t√ļ eres, Se√Īor, alt√≠simo sobre toda la tierra, encumbrado sobre todos los dioses. R.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro (2Pe 1,16-19)

Queridos hermanos: Cuando os dimos a conocer el poder y la √ļltima venida de nuestro Se√Īor Jesucristo, no nos fund√°bamos en f√°bulas fant√°sticas, sino que hab√≠amos sido testigos oculares de su grandeza. √Čl recibi√≥ de Dios Padre honra y gloria, cuando la Sublime Gloria le trajo aquella voz: "√Čste es mi Hijo amado, mi predilecto." Esta voz, tra√≠da del cielo, la o√≠mos nosotros, estando con √©l en la monta√Īa sagrada. Esto nos confirma la palabra de los profetas, y hac√©is muy bien en prestarle atenci√≥n, como a una l√°mpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el d√≠a, y el lucero nazca en vuestros corazones.

Lectura del Santo Evangelio seg√ļn san Mateo (Mt 17,1-9)

En aquel tiempo, Jes√ļs tom√≥ consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llev√≥ aparte a una monta√Īa alta. Se transfigur√≥ delante de ellos, y su rostro resplandec√≠a como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Mois√©s y El√≠as conversando con √©l. Pedro, entonces, tom√≥ la palabra y dijo a Jes√ļs: "Se√Īor, ¬°qu√© bien se est√° aqu√≠! Si quieres, har√© tres tiendas: una para ti, otra para Mois√©s y otra para El√≠as." Todav√≠a estaba hablando cuando una nube luminosa los cubri√≥ con su sombra, y una voz desde la nube dec√≠a: "√Čste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo." Al o√≠rlo, los disc√≠pulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jes√ļs se acerc√≥ y, toc√°ndolos, les dijo: "Levantaos, no tem√°is." Al alzar los ojos, no vieron a nadie m√°s que a Jes√ļs, solo. Cuando bajaban de la monta√Īa, Jes√ļs les mand√≥: "No cont√©is a nadie la visi√≥n hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos."

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