SANTIAGO APÓSTOL

25/07/2020

1» LECTURA (Hech 11,19-21; 12,1-2.24)

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles. En aquel tiempo los creyentes de Jerusalén que se habían dispersado a causa de la persecución ocurrida con ocasión de Esteban, llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, predicando sólo a los judíos. Pero había entre ellos algunos chipriotas y cirenenses, quienes, llegados a Antioquía, se dirigieron también a los griegos, anunciando a Jesús, el Señor. El Señor estaba con ellos, y un gran número creyó y se convirtió al Señor. Por entonces el rey Herodes prendió a algunos de la Iglesia para maltratarlos. Hizo morir a espada a Santiago, hermano de Juan. Mientras tanto la palabra del Señor crecía y se multiplicaba.

SALMO RESPONSORIAL (Ps 67)

Que Dios tenga piedad y nos bendiga,haga brillar su rostro entre nosotrospara que en la tierra se conozca su caminoy su salvación en todas las naciones. Que canten de alegría las naciones,pues tú juzgas al mundo con justiciay gobiernas los pueblos de la tierra. Oh Dios, que te alaben los pueblos,que todos los pueblos te alaben.

2» LECTURA (2Cor 4, 7-15)

Lectura de la segunda carta de San Pablo a los Corintios. Hermanos llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que aparezca claro que esta pujanza extraordinaria viene de Dios y no de nosotros. Estamos acosados por todas partes, pero no derrotados; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; desechados, pero no aniquilados; llevamos siempre y por doquier en el cuerpo los sufrimientos de muerte de Jesús, para que la vida de Jesús se manifieste también en nosotros. Porque, viviendo, estamos siempre expuestos a la muerte por causa de Jesús, para que la vida de Jesús se manifieste también en nuestra carne mortal. Así que la muerte actúa en nosotros, pero en vosotros la vida. Sin embargo, teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que dice la Escritura: Creí, por eso hablé, también nosotros creemos y por eso hablamos; convencidos de que quien resucitó a Jesús, el Señor, también nos resucitará a nosotros con Jesús, y nos dará un puesto con él en vuestra compañía. Porque todo es por vosotros, para que la gracia, cada vez más abundante, multiplique la acción de gracias para gloria de Dios.

EVANGELIO (Mt 20,20-28)

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo. En aquel tiempo se acercaron a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con ellos y se puso de rodillas para pedirle algo. Él dijo: «¿Qué quieres?». Ella dijo: «Di que estos dos hijos míos se sienten uno a tu derecha y otro a tu izquierda en tu reino». Jesús respondió: «No sabéis lo que pedís. ¿Podréis beber el cáliz que yo he de beber?». Contestaron: «Podemos». Jesús les dijo: «Beberéis, ciertamente, mi cáliz; pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo; es para quienes ha sido reservado por mi Padre». Los otros diez, al oír esto, se indignaron contra los dos hermanos. Jesús los llamó y les dijo: «Sabéis que los jefes de las naciones las tiranizan y que los grandes las oprimen con su poderío. Entre vosotros no debe ser así, sino que si alguno de vosotros quiere ser grande, que sea vuestro servidor; y el que de vosotros quiera ser el primero, que sea el servidor de todos; de la misma manera que el hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida por la liberación de todos».

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